martes, 19 de febrero de 2008

ALOE VERA: UN FANTÁSTICO REGALO DE LA NATURALEZA

Sus distintas aplicaciones cosméticas y las múltiples propiedades regeneradoras que los expertos atribuyen al Aloe Vera convierten a esta "planta milagrosa" en una aliada inestimable de cara al verano. No es casual por ello que a esta planta también se la conozca como "la medicina del desierto". Le explicamos por qué.


De todas las especies vegetales conocidas pocas reúnen las propiedades curativas del Aloe Vera. Esa es, al menos, una de las conclusiones a las que la comunidad científica ha llegado tras años de investigaciones. La otra es que el Aloe Vera es una asombrosa mezcla de antibiótico, astringente, agente coagulante, inhibidor del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos. Todo esto en una sola planta que posee más de 200 componentes fundamentales para el organismo humano y se ha contrastado que revitaliza la piel y acelera los procesos de reproducción de células nuevas, cicatrización y eliminación de células muertas. Por eso el Aloe Vera se ha ganado apelativos como los de "planta milagrosa", "medicina del desierto" o "planta de primeros auxilios".

LA PLANTA MILAGROSA
Por su rápida efectividad y fácil aplicación, el Aloe Vera es conocida como la "planta de primeros auxilios", indicada para tratar quemaduras de cualquier tipo, cortes y heridas, para detener hemorragias o prevenir infecciones.

También se ha usado con éxito en el tratamiento de cicatrices, herpes, psoriasis, eczemas, acné e, incluso, se recurre a ella para curar heridas del cuero cabelludo ya que además de cicatrizar las heridas y evitar la caída del cabello le añade brillo, riqueza y manejabilidad.

Pero además de esas propiedades desinfectantes, astringentes, antibióticas y regeneradoras el Aloe Vera genera ácido salicílico -de efecto analgésico- por lo que es utilizada para tratar todo tipo de afecciones o patologías que produzcan dolor moderado.


El Aloe Vera es también tónico, purgante, estimulante de la formación y secreción de bilis y ayuda a eliminar los parásitos intestinales por lo que se convierte en un gran aliado de nuestro sistema digestivo en los días en los que comemos en exceso. Además, estimula el apetito, facilita la digestión y reduce los molestos gases. Y en dosis altas tiene efecto laxante.


Se ha comprobado además que mejora la función hepática, aumenta las defensas (refuerza el sistema inmune), interviene en la formación de proteínas, previene y controla la propagación de ciertas formas cancerígenas, neutraliza el efecto de las toxinas microbianas y resulta un excelente reconstituyente merced al gran caudal de nutrientes que aporta al organismo.

NO ABUSE
Eso sí, el Aloe Vera no es una panacea y aunque sus efectos beneficiosos son innumerables hay que hacer un uso responsable. Por ejemplo, si lo consume en forma de bebida la dosis diaria recomendada es de 20-25 mililitros antes de cada comida y nunca debe exceder el litro al día. Si consumiera más de esa cantidad podría, por ejemplo, sufrir una leve congestión del bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual. Sólo hay una contraindicación absoluta: no la use si está embarazada o en el periodo de lactancia porque su efecto depurativo y desintoxicante puede provocar abortos y su efecto laxante producir diarreas en el lactante.


Por otro lado, los enfermos cardíacos o renales deben tomarlo con precaución. La misma que han de tener los diabéticos pues se ha descubierto que en algunas personas el hecho de tomar Aloe Vera puede aumentar la cantidad de insulina producida por el cuerpo.


Pese a estas consecuencias no deseadas causadas por su abuso lo cierto es que no se han descrito efectos secundarios ni contraindicaciones cuando se utiliza adecuadamente. Eso sí, es aconsejable realizar una pequeña prueba para verificar que su uso no provocará reacciones adversas: basta con poner un poco de la planta (en forma de gel, crema, hoja, etc.) tras la oreja o en la parte anterior del codo. Si pasados 2 o 3 minutos se produce rojez, picor o escozor esa persona no deberá utilizar ningún producto que contenga Aloe Vera.

MÚLTIPLES USOS
Sin embargo, evitar el uso de Aloe Vera es hoy ciertamente complicado dado el creciente número de productos -sobre todo cosméticos- que lo incluyen en su composición. De hecho, se comercializa ya -en estado puro o mezclado con otras substancias- en forma de champú, crema, gel, pasta dentífrica, spray, jugo, zumo, jarabe...

También puede comprar hojas frescas en cualquier herbolario pues se conservan sin problema en la nevera durante dos o tres semanas si las guarda en un recipiente hermético y al abrigo de la luz y la humedad.
En suma, no estaría de más que incluyera algún producto que contenga Aloe Vera en el botiquín que vaya a llevarse a su lugar de vacaciones este verano. Por si acaso.

INFILTRACIONES DÉRMICAS: RESTAURACIÓN FACIAL SIN CIRUGÍA

Implantada mediante una jeringuilla de aguja muy fina, la infiltración es un método no quirúrgico y prácticamente indoloro de gran eficacia a la hora de rejuvenecer nuestro rostro. Una técnica que permite rellenar las arrugas o matizar las imperfecciones faciales sin tener que someterse a intervenciones quirúrgicas de mayor envergadura ni modificar nuestros hábitos de vida.

La clave del éxito de este tratamiento de restauración facial sin cirugía parece estar en la nueva generación de productos dermatológicos sin riesgo de alergias que, implantados bajo la piel, consiguen rellenar las arrugas y surcos, aumentar el volumen de los labios y corregir las pequeñas cicatrices en sólo dos sesiones de pocos minutos cada una realizadas sin anestesia. Y sin tener que alterar nuestra vida normal. Hemos hablado sobre ello con el doctor Vicente del Pino, cirujano plástico y director médico de la Clínica Serrano 76 de Madrid, quien nos ha dado las claves del éxito de la llamada "intervención del mediodía" que cada vez es más solicitada -si bien por motivos diferentes- por personas de todas las edades.

LA INTERVENCIÓN DEL MEDIODÍA
"Aproximadamente el 60% de las personas que se someten a este tratamiento de relleno facial -nos diría el doctor- son personas -hombres y mujeres- de más de 35 años que quieren rejuvenecer pero sin pasar por el quirófano. Es toda una nueva filosofía".
Como nos explicaría el doctor Del Pino, en los últimos años se ha venido observando una tendencia en el campo de la estética y es que las personas prefieren hacerse pequeñas intervenciones e ir mitigando las huellas del paso de los años para no llegar a tener que someterse a tratamientos más agresivos como el lifting.

"Es algo así -continua Del Pino- como 'embellece con el tiempo. No te hagas viejo y trates de reparar los daños sino prevé el envejecimiento'".

Y a esta nueva filosofía se apuntan personas mayores de 35 años que quieren eliminar determinadas arrugas pero también jóvenes de hasta 25 que, sobre todo, acuden a su clínica para aumentar el volumen de sus labios. Por lo general, y según su experiencia, la gente más joven -de entre 20 y 30 años- desea mayor volumen de labios o rellenar las pequeñas cicatrices del acné. A partir de los 35 lo que más se demanda es el relleno de los surcos y de las arrugas profundas. "En todos los casos el resultado es que la gente dice que te ve mejor pero no sabe por qué. Es decir que, bien hecho, el relleno facial o el aumento de labios no se debe notar porque da unos resultados estéticos, normales, naturales".


Y todo en sólo dos sesiones -una de aplicación de la infiltración y otra de retoque- de pocos minutos cada una. Precisamente por la rapidez de su aplicación este tratamiento se conoce como "intervención del mediodía" ya que no altera en absoluto la vida normal de la persona que se somete a ella. Simplemente, la persona en cuestión llega a la clínica, se le infiltra la cantidad determinada en las zonas que se vayan a tratar y ya puede volver a sus ocupaciones habituales. Las infiltraciones carecen de las complicaciones y riesgos que se pueden asociar a una cirugía y no provocan ningún efecto secundario más allá de una ligera hinchazón que desaparece a los pocos minutos.

CERCO A LAS ARRUGAS
Las infiltraciones están indicadas especialmente para el relleno de surcos y arrugas y la corrección de pequeñas cicatrices en la piel del rostro como consecuencia de traumatismos o de huellas dejadas por el acné. Principalmente se usan para rellenar el rictus nasogeniano que va de la nariz a la comisura de los labios aunque también es útil para tratar algunas arrugas del entrecejo. "Eso sí -reconoce Del Pino- con las patas de gallo los resultados no son demasiado buenos ya que se trata de arrugas muy superficiales y existe riesgo de que el producto infiltrado pueda apreciarse a simple vista o blanquee la zona. Para las patas de gallo se recomiendan otros tratamientos."


En cuanto a los materiales empleados para hacer el relleno dérmico, hasta ahora se usaba colágeno de origen bovino y ácido hialurónico, un producto de síntesis creado en el laboratorio. El problema es que estas sustancias duraban muy poco -apenas unos meses- lo que obligaba a realizar retoques frecuentes. Otra nueva generación de productos llegó a conseguir una duración de tres años pero, al final, el implante era reabsorbido por el organismo. "Lo último y más duradero es el gel Aquamid, que contiene un 2,5% de poliacrilamida reticulada y un 97,5% de agua apirogénica y que es el que yo utilizo - apostilla del Pino-. Con él, los resultados están garantizados durante al menos cinco años".


Caber añadir que las investigaciones toxicológicas y clínicas realizadas han demostrado que se trata de un gel atóxico, estable y no reabsorbible. "Esta sustancia -nos explica Del Pino- añade volumen a la piel o a los labios y restablece los contornos según el grado de corrección deseado. Se administra de forma subcutánea con una aguja fina y se convierte en una parte estable del tejido conjuntivo de la zona tratada. Por eso el organismo no lo reabsorbe".


A continuación nos explicaría que la inyección de gel puede hacerse bajo anestesia local aunque para la corrección de arrugas y pliegues no es necesaria porque la intervención es prácticamente indolora. El gel se inyecta de forma retrógrada en el tejido subcutáneo y se va retirando la aguja a medida que se va dispensando dicha sustancia. Tras la inyección basta dar un ligero masaje para garantizar su correcta distribución. Este proceso apenas dura unos minutos. Pasados treinta días de esta primera sesión se cita al paciente para una segunda en la que se revisa su estado general y se le hace, si fuera necesario, algún retoque. Según Del Pino, el procedimiento lógico y recomendable a la hora de hacerse infiltraciones para el relleno dérmico se resume en cinco pasos: corrección del entrecejo, aumento de los pómulos, aumento del mentón, corrección de las comisuras e infracomisuras bucales y mejoría de la turgencia y/o espesor labial. "Siguiendo este procedimiento -apostilla- se logra mejorar la estética del rostro pero sin hacer cambios radicales".

ETERNAMENTE JÓVENES
"Lo cierto -continuaría diciéndonos- es que el relleno dérmico da resultados espectaculares a la hora de eliminar las arrugas del entrecejo y de las comisuras bucales pero lo ideal es asociarlo a los otros dos tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía que son el botox -único tratamiento efectivo para las patas de gallo- y el láser de erbio, que es ideal para la reestructuración de la piel. Pero junto a esto, lo último es un tratamiento norteamericano que se llama "Ial System".

Con él se hace una infiltración de ácido hialurónico mediante técnicas de mesoterapia facial y sesiones de peeling. Lo que se completa el abanico de los tratamientos no quirúrgicos para tener una piel joven y bella".

En resumen, los tratamientos de restauración facial sin cirugía parecen ser la apuesta de futuro en el campo de la estética y su desarrollo y perfeccionamiento será un arma más en la lucha contra las imperfecciones y las huellas que en nuestra piel deja el paso del tiempo.

ACNÉ: EL PRECIO DE LA JUVENTUD

La aparición del acné sigue constituyendo un acontecimiento importante en la vida de muchos adolescentes. Pues bien, tanto si es una de sus inocentes víctimas como si el acné ha persistido en su cara a pesar del paso de los años no se angustie: la moderna dermatología ofrece hoy una gran variedad de tratamientos para mejorar el aspecto del rostro. Y con un poco de constancia puede lograr resolver el problema.

El acné juvenil es una de las causas más frecuentes de consulta dermatológica por lo que es evidente que su aparición provoca un impacto notable en la vida de muchos adolescentes. Entre las mujeres, el acné suele ser de aparición más temprana y menor severidad y duración. Lo contrario que en los varones a quienes, por regla general, se les presenta el problema más tarde -entre los 14 y 15 años- con una intensidad entre moderada y severa que viene a durarles entre 4 y 7 años. Claro que es común que se presenten variaciones en la evolución del proceso en ambos sexos. Lo más importante, en todo caso, es que el acné no deje cicatrices permanentes y no afecte al normal desenvolvimiento social y escolar del joven.

FALSOS MITOS
El acné juvenil no es más que el resultado de la acción de determinadas hormonas que, a nivel del folículo pilo-sebáceo o poro, inician o aumentan su producción debido al comienzo de la pubertad y que aparecen acompañadas del desarrollo de los caracteres sexuales propios del individuo. Aumento de producción hormonal que, contra lo que muchos piensan aún, se produce autónomamente sin que exista relación directa con la dieta o con la producción de sebo. El resultado es un cutis graso, en algunos casos con obstrucción del conducto y la aparición de las clásicas espinillas, nódulos y quistes (barros inflamados).

Hay muchas creencias sin fundamento en lo que se refiere al acné. En primer lugar, y aunque todavía haya quien crea lo contrario, no está demostrado que determinados alimentos provoquen su aparición. La prueba es que quien come de todo no tiene necesariamente la piel más grasa. Por eso evitar los alimentos presuntamente "culpables" como el chocolate, los fritos y los embutidos no garantiza que el acné no aparezca.


En segundo lugar, no existe ninguna forma segura de reventar los granos. Los dermatólogos se muestran firmes al respecto: ¡las manos quietas! Estrujar un simple granito hace que aflore más suciedad y se incremente el riesgo de marcas posteriores.
En tercer lugar, conviene insistir en que el sexo no es culpable del acné: la actividad sexual (incluida la masturbación o la abstinencia) no tiene repercusión alguna sobre los granos. Por último, sepa que una piel limpia no impide la aparición del acné. La bacteria que puede crear el grano se encuentra bajo la piel. Por otra parte, restregar ésta con fuerza tampoco va a evitar la obturación del poro pues ello no se debe a la suciedad sino a la acumulación de grasa y células de piel muertas. Lo que, en cualquier caso, no implica que no se deba limpiar diariamente la piel con agua y un jabón adecuado.

APRENDE A AYUDARLES
El acné suele ser uno de los primeros signos visibles de la llegada de la pubertad. Y desde que hace su aparición se convierte en un tema de conversación recurrente entre nuestros hijos. Pues bien, los expertos sostienen que hay ciertos comportamientos de los padres que consiguen que los chicos se sientan mejor cuando tienen acné. En primer lugar, no trivialice la preocupación que éste les causa con expresiones como "No es para tanto" o "Tus amigos están peor que tú". A ellos ese problema les angustia y lo mejor es ayudarles visitando al dermatólogo. Además, es importante explicarles que no han hecho nada malo que cause el acné. Deben entender que no se trata de una enfermedad sino de un cambio fisiológico similar otros que ocurren en su cuerpo a medida que crecen.


A menudo los padres caen también en el error de presionar a sus hijos negativamente: "¿Por qué no te pusiste la crema?". En su lugar, debemos intentar animarlos con expresiones estimulantes del tipo "Se nota un gran cambio desde que usas ese nuevo producto". Son pequeños detalles pero el adolescente agradecerá que nos acerquemos a su problema de forma respetuosa y optimista, sin dramatizar pero tampoco negándoles la importancia que para ellos tiene.

EVOLUCIÓN Y TRATAMIENTO
Podemos distinguir varias fases en la evolución del acné. En la primera el folículo está sano y sólo se observan el poro, el vello y las glándulas sebáceas. En una segunda etapa, el sebo y las bacterias inflaman el folículo y desde fuera se ve un "punto blanco" característico. En la tercera, al abrirse, el comedón o espinilla se forma un "punto negro"; mientras, las bacterias crecen. Por último, el comedón se convierte en una pústula. Y si se rompen las paredes la infección ataca a los tejidos más próximos.


En cuanto al tratamiento, éste variará en función del tipo de acné. El acné juvenil leve debe ser tratado solamente con productos tópicos. Basta lograr una buena limpieza de la piel usando jabones antisépticos, antigrasa o exfoliantes (tipo scrub).

Si el acné es más virulento se deben aplicar soluciones astringentes con antibióticos (transparentes) y recurrir a una medicación que aumente la permeabilidad del poro; por ejemplo, a base de peróxido de benzoilo o, mejor, con ácidos grasos suaves derivados de la vitamina A o ácidos frutales como los glicólicos o azeláico. Y sólo si procediese -eso debe decidirlo siempre el especialista-, tomar antibióticos.

En todo caso, cuando el acné es severo se debe realizar la limpieza frecuente con jabones antisépticos tipo Hibiscrub o que contengan ácido salicílico, azufre o resorcina. Las soluciones hidroalcohólicas con antibióticos -como la eritromicina o la clindamicina- se aplicarán entonces de dos a tres veces al día; o bien compuestos en gel neutro que combinen antibióticos con peróxido de benzoilo, ácido retinoico o glicólico. También es eficaz el uso de cremas con ácido azeláico.

Por último, decir que en el caso de acné conglobata -el que evoluciona hacia lesiones quísticas intercomunicadas- tenemos la opción de un tratamiento oral con vitamina A ácida evaluando periódicamente el funcionamiento hepático y hematológico, y seguir una dieta baja en grasas ya que el medicamento puede alterar los niveles de triglicéridos en sangre. El tratamiento tiene una duración de cuatro a seis meses e implica algunos inconvenientes como sequedad de las mucosas, principalmente ojos, nariz y labios, aumento de la sensibilidad al sol y cierto decaimiento físico. A pesar de los efectos secundarios, este medicamento disminuye la probabilidad de recaída y dará como resultado una piel más suave con cicatrices menos notorias.

PEELINGS Y CUIDADOS FACIALES
Los peelings químicos consisten en la aplicación de unas sustancias líquidas que producen una quemadura en la piel que puede ser leve, moderada o profunda. Se trata de un método que permite eliminar las células muertas superficiales, regular el trabajo de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución del colágeno en la dermis. El resultado final es la disminución de las marcas y manchas. En cuanto a la efectividad y duración de la mejoría depende del producto utilizado.


Ahora bien, si el cuidado personal de la piel no le ayuda y el acné es grave debe consultar a su médico para que le recete algunos medicamentos. Y si le produce cicatrices permanentes recurrir a la cirugía plástica para suavizar la piel.

OTRAS SOLUCIONES
Existen, en todo caso, otras posibilidades naturales y más aconsejables para tratar las infecciones de la piel. Una de ellas es la utilización de una planta milenaria bien conocida por los científicos, el Aloe Vera o Sábila, cuyas hojas se utilizan hace tiempo para cicatrizar heridas profundas y que actualmente se comienza a usar en cosmética en pequeñas dosis.

De hecho, en la mayoría de los casos tratados con Aloe vera el acné desaparece antes de un mes obteniéndose resultados muy buenos incluso en los problemas más agudos ya que regenera la piel hasta conseguir eliminar por completo los granos.

En cuanto al jabones, recuerde que los antibacterianos no resultan muy efectivos y que los abrasivos pueden secar las lesiones pero también irritar la piel.

En cambio, las compresas de agua caliente ayudan a ablandar las paredes de los granos y barros haciendo mas fácil su extracción natural. El médico puede enseñar al paciente o a los familiares cómo eliminar cuidadosamente los comedones una o dos veces a la semana.

Como norma general, para evitar que la piel esté grasa hay que limpiarse dos veces al día con un jabón medicinal adecuado.

RENOVACIÓN CELULAR: EL SECRETO DE UNA PIEL BELLA

La eliminación controlada de la capa más superficial de la piel se ha convertido en el sistema más utilizado para eliminar arrugas finas, manchas y otras ligeras imperfecciones así como para obtener una mejor "calidad de piel" en cualquier época del año. Esa exfoliación de las células muertas de la epidermis que da paso a una piel renovada, más bella, más tersa y homogénea se consigue mediante distintas técnicas de peeling. Otra técnica, el Resurfacing con láser, logra además estimular la producción del colágeno y elastina con resultados estéticos espectaculares. Le contamos en qué consisten.

El término inglés peeling -que se puede traducir como exfoliar o pelar- se utiliza para describir un procedimiento que puede ser mecánico o químico y puede complementarse con un tratamiento posterior con algún tipo de láser. En todo caso, el objetivo que se persigue es -según el doctor José Manuel Arévalo, del madrileño Centro de Cirugía Estética Serrano 76- "eliminar mediante distintas técnicas, mecánicas o químicas las células muertas que quedan en la superficie de la epidermis para proporcionar a la piel un aspecto más joven".


Y en eso, precisamente, consiste un peeling mecánico o microdermoabrasión. Se realiza sin necesidad de anestesia aplicando sobre el rostro una especie de lápiz que deposita sobre la piel cristales de aluminio. Estos cristales van poco a poco levantando y retirando las células muertas de la superficie de la piel tratada. Normalmente se combina con lo que se llama peeling químico que emplea determinadas sustancias -ácido glicólico, ácido láctico, ácido tricloroacético o ácido salicílico, dependiendo del problema concreto que se vaya a tratar- para provocar abrasiones controladas en la parte más superficial de la piel. De esa forma se induce una posterior renovación cutánea.

RESURFACING: PIEL NUEVA
Sobre la técnica láser conocida como Resurfacing hablamos con la doctora Mónica Morís, especialista en láser del Centro Médico Menorca de Madrid. "El resurfacing se hace con láser -se utilizan los de CO2 y el Erbio YAG- y sirve para tratar cicatrices post-acné consiguiendo hasta un 40% de mejoría así como para tratar pieles muy arrugadas, muy envejecidas".


Nos explicaría luego la doctora que los resultados que se obtienen con esta técnica son espectaculares. El secreto del éxito del resurfacing reside en el hecho de que, al mismo tiempo, logra dos efectos. Por un lado, exfolia la epidermis y, por el otro, a nivel de la dermis estimula la formación de colágeno y elastina.


Para someterse al láser conviene no tomar el sol los días previos a la intervención y se aconseja aplicarse una crema despigmentante que evitará que surjan hiperpigmentaciones tras la aplicación del láser.


La intervención -que se hace bajo anestesia local y sedación- consiste en uno o varios barridos del láser por las zonas de la cara que se quieren tratar. Es decir, que la persona tratada tendrá una epidermis nueva y la generación a nivel más profundo de colágeno y fibroblastos dará a la piel un aspecto más terso.


Aunque con el perfeccionamiento de la tecnología cada vez son más los tipos de piel que pueden someterse a estos tratamientos, los doctores Arévalo y Morís aconsejan especial prudencia a las personas de piel oscura, a las que tengan problemas de cicatrización y, en general, a las personas con determinadas patologías de base.


También ambos coincidirían en señalar que, aunque el Resurfacing no es un procedimiento muy molesto en sí mismo, tiene un postoperatorio no demasiado agradable. De hecho, es normal que se produzca inflamación de la zona tratada y que el médico aconseje no salir de casa durante los primeros días. Pasados los primeros diez días ya será posible salir a la calle pero siempre con la protección de una crema con factor 60. A los tres meses -en ocasiones antes, dependiendo de la "calidad de piel" del paciente- desaparece el tono rosado de la zona intervenida pero hasta los seis meses no se podrá hacer una valoración exacta del resultado.

Además, hay que tener en cuenta que estos son mejores a medida que pasa el tiempo y que se deben en realidad a esa estimulación que ha producido el láser en la dermis.

CONSEJO PROFESIONAL
La indicación del tratamiento a seguir debe dejarse, en todo caso, en manos de profesionales tanto si se va a hacer un peeling como si se decide por hacerse un resurfacing. Sepa que, en el caso del peeling, para lograr el resultado deseado pueden ser necesarias varias sesiones que se pueden repetir incluso cada quince días.


En cuanto al resurfacing ha de tener en cuenta que se trata de una técnica que requiere de anestesia local y sedación. En este caso, por la profundidad del tratamiento, la recuperación completa no se produce hasta pasadas varias semanas -o meses- y debe evitarse la exposición al sol para no correr el riesgo de que aparezcan manchas.


Sólo el experto podrá informarnos de las características precisas de nuestra piel y de la posible presencia en ella de irregularidades o factores que desaconsejen la intervención con láser. Pero si nos da luz verde, con unos mínimos inconvenientes y una leve inflamación que desaparece con rapidez podremos pronto comprobar que la nueva piel surge más suave, más fresca y las arrugas han disminuido notablemente o, incluso, desaparecido.

PROTEGERSE DEL SOL ES HOY OBLIGATORIO

Conseguir un bronceado sin peligro está hoy al alcance de cualquiera pero a pesar de ello son muchas aún las personas que se exponen al sol sin tomar las precauciones necesarias. Más de las tres cuartas partes de la población se protege insuficientemente del sol. Y broncearse de manera irresponsable, además de envejecer la piel, puede causar graves problemas de salud.

En el 2001 los expertos en meteorología, con ocasión del Día Internacional para la Protección de la Capa de Ozono, alertaron sobre la preocupante situación de la misma ya que prosigue su deterioro. Deterioro que podría alcanzar su máximo histórico precisamente en el año 2002.
Y esa disminución de la protección natural contra los rayos ultravioletas del sol y su potencial cancerígeno ha puesto a los dermatólogos en situación de alerta. Tomar este año el sol sin protegerse implica alto riesgo.

LOS PELIGROS DEL BRONCEADO
Según la secretaria general de la Sociedad Española de Dermatología, Aurora Guerra, en Estados Unidos se han triplicado los casos de cáncer de piel desde que en la década de los 80 comenzó a conocerse la situación de la capa de ozono. Y aunque en España no disponemos todavía de estadística oficial alguna sobre las personas afectadas se puede asegurar que los casos continúan aumentando.
El cáncer de piel se produce a largo plazo cuando el sistema de defensa que la misma posee contra los rayos ultravioletas alcanza su tope de acumulación. Un tipo de cáncer que se ha visto favorecido no sólo por la disminución de la capa de ozono sino también por el aumento a la exposición solar que la moda del bronceado impuso en la década de los 70.
Ante lo que los dermatólogos insisten hoy en la importancia de aumentar las medidas de protección solar mediante la aplicación diaria de cremas en las zonas más expuestas: manos y cara. Medidas especialmente indicadas en las personas de piel fotosensible (rubios y pelirrojos) y en los niños por su delicada piel. "La principal medida de protección -recuerda Aurora Guerra- es evitar el sol, caminando por la sombra, algo sencillo que normalmente olvidamos". Piénsese que una exposición continuada al sol puede provocar manchas en la piel, lesiones oculares, quemaduras, erupciones, melanomas y, en los casos más extremos, cáncer de piel.
Además, la irradiación solar se acumula: el ADN humano posee "memoria" y no olvida las horas de sol a la que nos hemos sometido desde la infancia por lo que el problema de salud puede surgir en la edad adulta. Entre los cánceres de piel actuales el 80% está relacionado con el sol y las personas que sufrieron quemaduras por esa causa en la infancia tienen mayor riesgo de padecer melanoma en el futuro.
Pero sin llegar a sufrir problemas tan serios, tomar el sol en exceso y sin las debidas precauciones provoca un prematuro envejecimiento de la piel conocido como "fotoenvejecimiento", cuya incidencia es mayor cada día.
El fotoenvejecimiento es independiente de la edad y el sexo aunque las que más acuden al dermatólogo por ese motivo son las mujeres de mediana edad que abusaron del sol durante su adolescencia y que ahora se enfrentan a un rostro prematuramente envejecido, reseco y arrugado.
Pues bien, entre los tratamientos que se ofrecen para paliar esos efectos antiestéticos los más efectivos son las técnicas con láser y los peeling químicos profundos pero todos ellos son agresivos y el paciente deberá soportar durante varios días que su piel se vea enrojecida e hinchada. Y no podrá, bajo ningún concepto, exponerla al sol.

PREVENIR ES SENCILLO
En suma, es fundamental no exponerse al sol sin utilizar un factor de protección 15 o 20 aun cuando algunos apuestan por elevarlo incluso hasta el 35. No obstante, recuerde que el fotoprotector sirve únicamente para prevenir y no para permitirnos estar más tiempo al sol.
La crema ha de aplicarse con generosidad media hora antes, teniendo la piel seca y extendiéndola por todo el cuerpo con especial atención a zonas como el empeine, las orejas o las calvas que suelen ser las que primero se queman. Siendo recomendable aplicarla cada dos horas. Y si piensa que eso es un engorro tal vez le estimule saber que el uso de protectores solares con factor superior a 15 reduce el riesgo de cáncer en un 78%.
Pero, sobre todo, evite la exposición durante las horas centrales del día (de 12 a 16 horas) y controle el tiempo que permanece bajo el sol. Y no se le ocurra comenzar con exposiciones de más de 10 minutos el primer día auque luego vaya aumentándolas progresivamente hasta un máximo de dos horas.
Tras una jornada de playa es recomendable que proporcione a su cuerpo algunos cuidados especiales. Comenzando por una ducha de agua tibia o fría que apague la sed de la piel para aplicar después una capa generosa de crema hidratante o after-sun, rica en sustancias calmantes y refrescantes. Luego, si nota su piel aún seca o estirada aplíquese tras la ducha, con la piel todavía mojada, una capa de aceite corporal; y si han salido rojeces y la piel tira o escuece, productos con aloe vera ya que poseen propiedades calmantes de gran eficacia.

NIÑOS: CUIDADOS ESPECIALES
Con los niños las medidas preventivas deben ser aún más rigurosas. Según el pediatra Cipriano Canosa, entre un 2 y un 5% de los infantes que toman el sol en la playa durante el verano sufre quemaduras de segundo grado que pueden ir acompañadas de fiebre, náuseas, eritema generalizado e insomnio.
Es importante asimismo que los niños menores de seis meses no tomen el sol de forma directa y, en caso de ir a la playa, permanezcan poco tiempo y protegidos en todo momento por una crema de alta protección, sombrero, bajo una sombrilla y con la cabeza humedecida (pero no por agua de mar).
Respecto a los niños mayores de seis meses, el doctor Canosa indica que "los rubios y muy blancos deben protegerse más siendo recomendable un factor de protección de 20 o 30, cubrirse la cabeza con un sombrero de alas y no ponerse demasiado cerca de las olas porque el reflejo del sol aumenta la posibilidad de insolación". Como regla general, hasta los tres años -en que la piel es más sensible- todos deberán ir protegidos con gorros, camisetas y gafas de sol además de darles abundante agua para que no se deshidraten.
Por supuesto, el uso abundante de agua se hace extensivo a la población adulta. Exponernos a los rayos solares aumenta el sudor con la consiguiente pérdida de líquido y sales minerales. No espere pues a tener sed para beber ya que eso será signo de que está comenzando a deshidratarse.

ALIMENTOS PARA ESTAR MORENOS
Conseguir un bronceado bonito y seguro no sólo depende de las cremas protectoras. La alimentación también puede convertirse en un aliado frente al sol y una dieta adecuada puede aumentar los efectos de los productos cosméticos.
Los rayos solares generan radicales libres que oxidan la piel y la envejecen prematuramente.
Por ese motivo los alimentos ricos en antioxidantes naturales deben primar en la dieta durante los meses de calor. Y esos los encontraremos en frutas y verduras, especialmente en los productos ricos en betacarotenos, sustancias precursoras de la vitamina A cuyo efecto antioxidante neutraliza los radicales libres causados por la exposición al sol.
Betacarotenos que se encuentran principalmente en las zanahorias, los tomates, los albaricoques, la calabaza, el mango y las verduras de hoja verde como la lechuga o las espinacas. También el maíz, el brócoli, la yema de huevo y el kiwi contienen alfacoroteno. Elija pues productos frescos y que le entren por los ojos ya que, por lo general, cuanto más color tienen también es mayor su riqueza en antioxidantes.
Algunos alimentos no sólo protegen sino que también pueden ayudarnos a reparar los daños producidos por el sol. En este grupo están pescados como el salmón, la caballa, el atún o la sardina que contienen ácidos grasos que reparan los daños en las membranas celulares. Asimismo, los efectos de la oxidación pueden compensarse con el selenio presente en carnes, huevos y cereales así como en el zinc que contienen algunos alimentos como las ostras. El aceite de borraja y el té también poseen igualmente un gran poder antioxidante.
Y si necesita una protección extra añada a su dieta un suplemento vitamínico que contenga vitaminas C y E.

¿ESTÉTICA O SALUD?
Aunque es la época estival la que entraña especiales riesgos los dermatólogos aconsejan utilizar crema protectora solar siempre que el sol pegue fuerte ya que la emisión de radiaciones UVA es constante, incluso en los días nublados. Y aunque nuestra piel ya esté bronceada sigue siendo necesario usar protector solar.
En definitiva, son cada vez los dermatólogos que apuestan por la necesidad de cambiar la cultura solar de nuestro país. Porque el sol que recibimos mientras paseamos por la calle es suficiente para que nuestro organismo sintetice la vitamina D. Siendo así, las largas exposiciones no tienen mayor sentido que cumplir los requisitos de una moda que prima la imagen sobre la salud.

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